• Sin categoría

    Zanzíbar, escapada a la isla de las especias

    Playas de arena tan blanca y fina que parece polvo de talco, aguas cristalinas de una pureza extraordinaria y fondos marinos llenos de peces de colores y corales. Este retrato del paraíso es lo que ofrece Zanzíbar a sus visitantes. Es la isla de las especias, con indiscutible sabor africano pero influencias indias y árabes.

    Situada frente a la costa de Tanzania, esta isla es un lugar único en el mundo que cada vez atrae a más y más visitantes, seducidos por los cantos de sirena del turismo EcoChic.

    Aquí encontramos hoteles de cinco estrellas, resorts, spas de lujo y villas con piscina. Todo a precios competitivos, por eso muchos viajeros de Europa deciden huir del frío invernal (la temperatura media en la isla es de 27 grados todo el año) y refugiarse en ella.

    La isla principal es conocida por los lugareños como Unguja. En su capital, Stone Town, el paisaje es pintoresco: casas de arabescos y puertas de madera cubiertas de latón, un laberinto de calles estrechas donde es fácil (y recomendable) perderse. En todo caso, Zanzíbar es un destino completamente seguro para el viajero.

    El paseo, con la omnipresencia de los ritmos musicales de fusión que hace siglos se cultiva en estas tierras, nos descubre antiguos palacios con portales tallados, joyas de la arquitectura colonial, mezquitas e iglesias, en definitiva todo el legado de un pasado de dominación árabe, hindú, portugués y británico.

    Si hubiera que elegir solo un lugar. ése sería Beit el-Ajaib, el Palacio de las Maravillas, residencia hasta hace fechas relativamente recientes de un sultán omaní y sus concubinas. Otros preferirán la Casa de las Especias, ideal para abastecerse de especias y artesanías, así como para acercarse al gran tesoro de esta isla: las especias que se cultivan en las plantaciones del interior: clavo y canela, cúrcuma y pimienta, vainilla y azafrán…

    Y para huir del bullicio, las playas. La de Nungwi es una larga franja de agua libre de los vaivenes de la marea donde se puede nadar en cualquier momento del día. Y para quien busque un lugar más salvaje, queda la opción de tomar el ferry hasta Pemba , la isla verde al norte de Unguja. Pocos pueblos turísticos, caminos de tierra y paisajes vírgenes.

    Fotos vía: zanzibartourism.net

    Escrito por Daniel Terrasa el 24 noviembre, 2012 | ningún comentario
    , Sin categoría

    Déjanos tu comentario