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Wewelsburg, el castillo esotérico del III Reich

Wewelsburg

En su delirio, los nazis del III Reich no solo creían pertenecer a una raza superior sino en el origen sobrenatural de la misma. Convencidos de su misión divina y en los poderes esotéricos ocultos, crearon una división de las SS llamada Ahnenerbe que recorrió el mundo en busca de objetos de poder y reliquias de otras épocas. El epicentro de toda esta locura estaba en un precioso castillo de Westfalia llamado Wewelsberg.

Fue en el año 1933 cuando Heinrich Himmler firmó un contrato de arrendamiento de esta imponente fortaleza del siglo XVII. Su estructura no se hallaba en las mejores condiciones pero parece ser que fue la extraña forma triangular del castillo lo que llamó la atención de Himmler, fascinado por la mitología nórdica y las ciencias ocultas.

Wewelsburg

De este modo Wewelsburg se convirtió en un centro de entrenamiento no militar centrado en los rituales paganos cuya naturaleza exacta es desconocida. Cuando en 1945 los aliados tomaron el control del castillo se encontró allí, además de muchos otros objetos extraños, una mesa redonda con 12 sillas, referencia obvia al rey Arturo y sus caballeros.

Pero los 12 años que las SS tuvieron el control de Wewelsburg no fueron tiempo suficiente para ejecutar todos los grandes planes de Himmler, que quería entre otras cosas inundar todo el valle para que la colina donde se asienta el castillo apareciera como una isla. Para ello se había habilitado incluso un campo de trabajos forzados cerca del castillo con capacidad para 4.000 prisioneros que trabajarían allí como esclavos para hacer realidad los delirios de Himmler.

Cuando se vio que la guerra estaba perdida, el jerarca nazi ordenó demoler el castillo e incendiar su  interior. Por suerte parte de Wewelsburg fue recuperado tras la guerra y convertido en un museo para reflexionar sobre los horrores del régimen nazi y el extraño plan de Himmler para dominar el mundo.

SI quieres visitar este interesante castillo y su museo, tienes que dirigirte a Büren, al sur de la ciudad de Paderborn. La experiencia de caminar por sus salones, pasillos y galerías, a medio camino entre la demencia y la fascinación, será imborrable. Y por supuesto queda fuera de toda cuestión la belleza del castillo, hoy restaurado, y su entorno natural.

Fotos vía: wewelsburg.de

Escrito por Daniel Terrasa el 22 enero, 2015 | ningún comentario
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