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    Trier y la Porta Nigra

    Las huellas de la civilización romana están presentes en las regiones más occidentales y meridionales de la actual Alemania. Uno de sus vestigios más conocidos se encuentra en la ciudad de Trier, en el valle del río Mosela. Allí todavía sigue en pie la Porta Nigra, un edificio incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, que en su día formó parte de las viejas murallas.

    Trier, situada muy cerca de la frontera entre Alemania y Luxemburgo. Su importancia histórica es enorme, tanto que en sus días de mayor esplendor, durante el Bajo Imperio, fue conocida como “la segunda Roma”.

    Es cierto que la Porta Nigra no es el único vestigio de de aquella época que podemos encontrar en Trier. Allí están por ejemplo también están las termas, el Aula Palatina o el anfiteatro. Sin embargo, ninguno de estos monumentos y edificios puede igualar en espectacularidad e importancia a la Porta Nigra, creada para ser no sólo acceso sino también una de las fortificaciones que defendían la ciudad. En el siglo XI un monje llamado Simeón transformó este colosal edificio en una iglesia de dos pisos.

    En la actualidad la Porta Nigra es el gran símbolo de Trier y su monumento más visitado. Se puede acceder a las plantas superiores pagando 2,10€. Al igual que sucede en el Coliseo de Roma, en la plaza donde se levanta siempre encontramos actores vestidos de soldados romanos que hacen de guías y se dejan fotografiar por los turistas.

    Y efectivamente, el nombre de Porta Nigra (que los ciudadanos de Trier conocen simplemente con el nombre de “Porta”) proviene del color de la piedra con la que fue construida, que originalmente era blanco pero que se fue ido oscureciendo a lo largo del paso de los años.

    Fotos vía: Deutsche Welle

    Escrito por Daniel Terrasa el 26 diciembre, 2017 | ningún comentario
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