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    Sochi, la capital rusa del esquí

    Sochi, una pequeña ciudad rusa situada entre las orillas del mar Negro y las cumbres del Cáucaso, apacible y serena, fue el destino de vacaciones de los mandamases comunistas en la época soviética y lo es hoy de la nueva élite económica de Rusia. Ahora está siendo transformada después su designación como sede de los Juegos  Olímpicos de Invierno de 2014 y empieza a perfilarse como uno de los destinos europeos más destacados del turismo invernal.


    Aristócratas, altos funcionarios de la Nomenklatura, magnates de la Rusia actual… Todos ellos eligieron Sochi porque su nombre ocupa un lugar especial en el corazón de todos los rusos. El equivalente de la Florida para los estadounidenses o la Costa Azul para los franceses.

    La cara amable y lúdica de Sochi se había desvanecido completamente con el paso del tiempo y el hormigón soviético, pero  el 4 de julio de 2007 la ciudad despertó de su letargo cuando Vladimir Putin, implicado personalmente en el proyecto, logra convencer al Comité Olímpico Internacional para que la ciudad organice los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014.

    A apenas 60 kilómetros de la ciudad y su paseo marítimo se levantan las montañas nevadas del Cáucaso en las que se han construido las colosales estaciones de nieve de Krasnaya Polyana, tan grandes y completas que dejan en mal lugar a las prestigiosas y orgullosas estaciones alpinas. Unas estaciones que, hace solo cuatro años, ¡no existían! Y es que Sochi fue siempre un destino de vacaciones junto al mar, no en la montaña.

    Mar, montaña y la dacha de Stalin

    Ahora, si queremos viajar a este rincón tan distinguido de Rusia, encontraremos una sorprendente oferta turística: lujosos hoteles de montaña, deslumbrantes comercios, modernas instalaciones para practicar esquí y otros deportes de nieve… Y todo a menos de un ahora de distancia del mar, como una Sierra Nevada en versión ciclópea.

    Cerca de la costa hay una visita que aun hoy sigue despertando la curiosidad y el morbo de muchos: la vieja dacha donde Stalin pasaba largas temporadas, en mitad de un espeso pinar. No es un lugar especialmente bonito pero ideal para que el cruel dictador, paranoico y obsesivo, se sintiera seguro.

    Ya en Sochi, podemos pasear por su paseo marítimo que poco a poco recupera la elegancia de otros tiempos, con edificios de la Belle Époque restaurados, tiendas exclusivas y carísimos hoteles. Todo lleno de acaudalados moscovitas que, con un exceso de arrogancia, han bautizado a Sochi como “el barrio más bonito de Moscú”.

    Fotos via: sochi-photo.net

    Escrito por Daniel Terrasa el 3 febrero, 2012 | 3 comentarios
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    javier | 23 de abril de 2012 | 1:23 pm

    Hola Daniel,
    Podrías ponerte en contacto conmigo, estoy buscando un reportaje de esquí en Rusia y he visto que hiciste este.
    Espero tus noticias.
    667492877

    Pedro Sánchez | 7 de enero de 2013 | 4:12 pm

    Buenas Daniel, estoy interesado en ir a Sochi a esquiar y necesito información completa para montar el viaje, sobre todo el mejor modo de llegar hasta allí. Si puedes ponte en contacto conmigo a través del mail.
    Gracias.

    Cristina | 14 de octubre de 2013 | 10:38 am

    Hola Daniel,
    estoy interesada en ir a esquiar a Sochi en diciembre, podrías ponerte en contacto conmigo para darme algo de información sobre la estación y el viaje?.
    Muchas gracias.

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