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    Saint Malo, el puerto pirata de la Bretaña

    ¿Piratas en el Canal de la Mancha? Sí, existieron. Y para seguir sus pasos, nada mejor que visitar la ciudadela de St. Malo, una fortificación de plata cuadrada que se levanta frente a las costas de la Bretaña oriental, unida al continente por dos lenguas de tierra sobre la que se han construido sendas carreteras y que sirven para encerrar el puerto.

    Aunque hoy es una ciudad próspera, amable, pulcra y volcada al turismo, hace tres o cuatro siglos era uno de los lugares más pobres de Francia. Sus habitantes malvivían de la pesca y, empujados por la pobreza, se embarcaban a la aventura, a explorar las frías costas de Canadá y del Cono Sur (los habitantes de St.Malo, malouins son los que dieron nombre a las islas Malvinas). Lo menos escrupulosos se dedicaron al corso y la piratería, encontrando siempre refugio en este puerto.

    Es curioso comprobar como estos malhechores, tan temidos y perseguidos en su época, son hoy poco menos que héroes para la ciudad. En el paseo de las murallas, siempre azotado por el viento, hay una estatua del más famoso de ellos: Surcouf, miembro de una larga estirpe de piratas y castigo de la marina mercante británica (y de cualquier barco en general) en el siglo XVIII.

    Bastiones, montañas de viejas bolas de cañón, torres de defensa y pequeños islotes cercanos en los que se construyeron más fortificaciones jalonan el paseo por la murallas que rodea toda la ciudadela. En el interior, estrechas y oscuras calles empedradas flanqueadas de altos edificios, llenas de restaurantes marineros, tiendas de recuerdos y objetos de decoración, librerías de temática náutica y curiosos comercios de moda donde se vende el souvenir más típico de la ciudad: el jersey blanco con rayas horizontales azules, el uniforme oficial de pirata que todo el mundo se lleva de aquí. También los hay para niños. Es parte de los deberes que debemos cumplir en nuestra visita a St.Malo: comprar nuestro jersey pirata y comer un buen plato de mejillones.

    Más allá de las murallas, la marea y su trabajo diario dejan al descubierto las maravillosas playas de Saint Servan y des Sablons, además de una curiosa piscina natural de agua marina que se llena y se vuelve a vaciar por sí sola a los pies de la muralla, para disfrute veraniego de los malouins, que hace tiempo que dejaron de dedicarse a la piratería, ¡aunque viendo el precio del menú en algunos restaurantes pueda parecer lo contrario!

    Foto vía: orangesmile.com

    Escrito por Daniel Terrasa el 17 septiembre, 2011 | 1 comentario
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    Canalviajes (@Canalviajes) (@Canalviajes) | 24 de septiembre de 2011 | 9:20 am

    Buenos días! y lluviosos desde Barcelona :( ¿Conocéis Saint Malo?, el puerto pirata de la Bretaña http://t.co/St5JLedf vía @canalviajes

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