Curiosidades, Viajes

Roubaix, Francia: una piscina convertida en museo

Hace dos décadas el alcalde de la ciudad francesa de Lille no sabía que hacer con la antigua piscina de la pequeña localidad de Roubaix, que había sido cerrada en 1985 debido a problemas de seguridad. El edificio que la albergaba era un hermoso ejemplo de arquitectura Art eco, por lo que hubiera sido un crimen demolerlo. La solución fue creativa: convertir la piscina en un gran museo de arte.

El edificio en cuestión fue originalmente construido entre 1927 y 1932 por el arquitecto Albert Baert. Los habitantes de Roubaix se sentían muy orgullosos de esta piscina, aunque sus instalaciones se habían quedado obsoletas y habían dejado de cumplir con los mínimos requisitos en cuanto a higiene y seguridad.

Una vez tomada la valiente decisión de reconvertir la piscina en un museo se iniciaron los trabajos de remodelación, que finalizaron en el mes de octubre de 2004. En esa fecha fue inaugurado La Piscine-Musée d’Art et d’Industrie André Diligent. Alrededor de 80.000 visitantes acudieron al museo ese mismo año. Hoy la cifra anual de visitantes se sitúa en torno a los 200.000.

Este museo se ha convertido en una cita cultural imprescindible en cualquier itinerario  por la zona de Lille. Los bañistas y ano son de carne y hueso, sino de piedra y mármol, ero el espíritu de la piscina sigue vivo en su esplendor art decó magníficamente restaurado.

Par allegar a Roubaix desde París hay que tomar la autopista E19 hacia el norte, dirección Lille. Hay unas dos horas en coche y algo más en tren. Curiosamente es más sencillo llegar este museo desde Bruselas, pues esta localidad está pegada a la frontera belga, por la A14 hacia el sur.

Fotos: Le Monde

Escrito por Daniel Terrasa el 27 agosto, 2014 | ningún comentario
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