Viajes

Pointe du Hoc, las cicatrices del Día D

En Normandía abundan los museos de guerra, los campos de batalla y los cementerios, pero hay un lugar en concrerto donde las cicatrices del Día D se mantienen intactas: Pointe du Hoc, escenario de uno de los episodios bélicos más famosos del Desembarco.

Este brazo de tierra situado unos kilómetros al este del pequeño puerto pesquero de Grandcamp, se adentra en el mar para culminar en un promontorio que acaba bruscamente en un acantilado de 30 metros. Allí los alemanes construyeron una de las fortificaciones costeras mejor armadas del llamado “Muro del Atlántico”. Una posición prácticamente inexpugnable defendida por seis piezas de artillería de 155 mm ubicadas en sendos búnkeres de hormigón.

Durante las semanas previas a la invasión, toda la costa de Normandía fue bombardeada a conciencia por los Aliados. La zona de Pointe du Hoc fue golpeada con especial dureza, pero la lluvia de bombas sobre aquella pequeña posición no bastó para acabar con la resistencia.

Así que se tomó la decisión de atacar la posición mediante el envío de un equipo de comandos que tendrían que escalar los acantilados utilizando cuerdas y escaleras a lo largo de las primeras horas del Día D. El precio a pagar por tomar la posición fue muy caro: sólo 40 de los 225 soldados que habían atacado el fuerte salieron convida.

Los turistas que visitan hoy esta reliquia de la II Guerra Mundial puede curiosear en el interior de los búnkeres y asomarse al acantilado, pero para llegar allí tienen que caminar por un sendero (el aparcamiento se encuentra más lejos, junto a la carretera) que serpentea entre innumerables cráteres, el rastro de los impactos de miles de proyectiles que removieron la tierra y modelaron el paisaje. Las cicatrices de la brutalidad de la guerra en un rincón perdido de las costas de Normandía.

Fotos vía: Atlas Obscura

Escrito por Daniel Terrasa el 11 abril, 2016 | ningún comentario
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