Viajes

Pirts: así es la sauna de Letonia

Es cierto que la idea de la sauna nació en Finlandia, pero no muy lejos de allí, en Letonia, el oinvento fue adaptado según los gustos locales, dando lugar a una versión libre y bastante curiosa: el Pirts. Si viajas a etse pequeño país báltico y quieres vivir una experiencia genuina, no dudes en probar la sauna según los letones. Una experiencia relajante y mística, heredera de las viejas tradiciones paganas de país previas a la llegada del cristianismo.

El origen del Pirts se pierde en las brumas del tiempo, aunque estaría relacionado con antiguos ritos y ceremonias religiosas de purificación. Hasta hace relativamente poco tiempo, las cabañas de madera de Pirts no solo servían para ahumar el pescado sino que también se usaban como partitorio, en la creencia que tanto la madre como el bebé sufrían menos en ese crucial momento y que el recién llegado a la vida lo hacía bendecido por este vapor mágico, lo cual sería una garantía de fortuna y salud. Sobra decir que esta práctica hoy no solo está en desuso sino que está prohibida por la ley, pues no cumple con los estándares sanitarios de la Unión Europea.

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Un ritual casi mágico

En cualquier caso, esta tradición forma parte de las principales señas de identidad de Letonia. Las saunas estilo Pirts son pequeñas cabañas de madera que cuentan con una pequña estncia anexa usada como vestidor. El interior se calienta con una estufa de leña que calienta el agua hasta convertirla en vapor. La temperatura e su interior alcanza fácilmente los 80ºC. Dentro de la cabaña hay también un barreño más o menos grande (tiene que caber al menos una persona) de agua fría para refrescarse.

Pero para descubrir y disfrutar en primera persona de las peculiaridades de la sauna letona lo mejor es  viajar 50 km al sur de la capital Riga. Allí se encuentra el complejo termal de Lielzemenes, formado por decenas de cabañas de madera en mitad del bosque que en invierno aparecen rodeadas de nieve.Muchos letones acuden allí los fines de semana, y cada vez más turistas.

Siguiendo los dictados de la vieja tradición, los maestros de ceremonias del Pirts pintan las caras de los que entran en la sauna y golpean sus cuerpos desnudos con ramos de hierbas. Todo este ritual va acompañado de cánticos, mientras que el aroma de los aceites perfumados y la presencia de extraños símbolos paganos tallados en madera crean una atmósfera sugerente. Después de tres horas en la sauna, la sesión concluye con una inmersión en el agua helada o en la nieve, tras lo cual salimos del Pirts con el cuerpo y el alma renovados.

Fotos vía: Latvia Travel

Escrito por Daniel Terrasa el 4 diciembre, 2015 | ningún comentario
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