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    Paisajes perdidos: El Puente del Diablo

    Hoy abrimos una nueva sección a la que vamos a llamar “Paisajes Perdidos”. En ella incluiremos lugares. monumentos naturales y parajes curiosos que por un motivo u otro acabaron truncados. En el caso que traemos para empezar, la culpa no fue del hombre, sino de la propia naturaleza: El Puente Jorao, más conocido como el Puente del Diablo, en las costas de Cantabria.

    Quienes tuvieron la suerte de poder contemplar este lugar antes del 4 de noviembre de 2010 seguro que recuerdan la impresionante imagen de un gran puente de piedra situado sobre los acantilados de Cueto, no muy lejos de la bahía de Santander.

    En el dialecto montañés, la palabra “jorao” significa “horadado”, de ahí el nombre de esta curiosa formación rocosa que durante años deslumbró a los visitantes y atrajo a los amantes de la naturaleza. Los aventureros se descolgaban de lo alto del arco con cuerdas y arneses e incluso se conservan fotografías de rebaños de vacas cruzando por encima de tan peculiar estructura. Todo eso por desgracia forma parte ya del pasado. Este es el aspecto actual del lugar donde una vez estuvo el Puente del Diablo:

    La erosión del mar y el viento sobre la roca caliza a lo largo de milenios fue la responsable de su formación. Curiosamente, fueron esas mismas fuerzas las causantes de su destrucción. Poco a poco, la acción de las olas y el azote de las galernas del Cantábrico fueron minando su estructura, que acabó colapsando hace ahora poco más de siete años.

    Fotos vía: El País

    Escrito por Daniel Terrasa el 8 enero, 2018 | ningún comentario
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