Viajes

Norilsk, la ciudad más fría del mundo

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Aislada, contaminada y sobre todo muy, muy fría. Así podríamos describir a la localidad de Norilsk, en Rusia, situada a más de 400 km al norte del Círculo Polar Ártico, considerada la ciudad más fría del mundo. No es un lugar que invite mucho a viajar, aunque nadie puede negar que se trata de un destino fascinante.


Norilsk es además un lugar siniestro que nació de un asentamiento minero cerca de los ricos depósitos de níquel, cobre y paladio de la región, en los que trabajaron como esclavos cerca de medio millón de prisioneros del Gulag en tiempos de Stalin.

Aunque las condiciones de vida han mejorado mucho desde entonces, Norilsk sigue siendo un lugar remoto y aislado, solo accesible por vía aérea o por mar cuando los hielos lo permiten.

El frío es intenso, con temperaturas inferiores a los cero grados durante casi todo el año. La media anual es de -10ºC pero en invierno se llegan a alcanzar los -55ºC. El cielo casi siempre es gris y el viento helado sopla sin piedad permanentemente, en ocasiones con una furia especial cuando hay tormentas de nieve.

Y para rematar el cuadro está la noche polar, cuya oscuridad se prolonga a lo largo de dos meses interminables, con las evidentes secuelas para las condiciones físicas y psicológicas del cuerpo humano como por ejemplo ansiedad, nerviosismo, somnolencia o insomnio. No hace falta ser un genio para afirmar que la vida aquí es un verdadero infierno.

Pero a pesar de esto Noirilsk cuenta con 170.000 residentes, duros y resistentes. El estado ruso compensa a los mineros con algunas ayudas económicas, ventajas fiscales y la jubilación anticipada a los 45 años de edad. No es para menos: la minería de Norilsk aporta el 2% del PIB de Rusia.

Por desgracia, esta riqueza se genera a un elevado coste medioambiental (cada año se liberan en la atmósfera dos millones de toneladas de dióxido de azufre y otros gases contaminantes) y humano: la esperanza de vida de los habitantes de Norilsk es de 10 años menos que en otras regiones de Rusia, mientras el riesgo de cáncer es dos veces más alto y las enfermedades respiratorias se han generalizado.

Viajar a Norilsk no solo es complicado sino que para muchos también incomprensible: una ciudad-fábrica en el fin del mundo, donde el ser humano sencillamente no puede vivir. Y sin embargo, sigue siendo un destino que es a la vez repulsivo y atractivo a partes iguales. Eso sí, solo aconsejado a los muy aventureros y estrictamente vetado a los frioleros.

Fotos vía: Elena Chernyshova

Escrito por Daniel Terrasa el 16 febrero, 2016 | ningún comentario
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