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    Museo estonio al aire libre

    Probablemente la palabra museo no sea la que mejor describe este idílico lugar, a escasos quince minutos en coche del centro de Tallin, ya que se trata de un parque de ochenta hectáreas de extensión.

    La caminata que emprenderemos por los senderos del museo nos llevará por distintas épocas arquitectónicas de Estonia. Y no sólo de edificios va el tema, encontraremos multitud de personas representando la forma de vida, costumbres y modo de trabajo.

    El estilo arquitectónico varía muchísimo entre unas zonas y otras del país báltico. Representando la Estonia occidental encontraremos la granja de Sassi-Jaani, que data del siglo XIX, cuando aún regía en el campo el sistema de servidumbre; la granja de Köstriaseme traída de la provincia de Läänemaa, la humilde sauna de Nuki propiedad de un campesino, la antigua capilla de madera de Sutlepa que realiza el servicio religioso en las principales festividades religiosas, así como bautizos y bodas para los más caprichosos; y el enorme molino de viento de Nätsi.

    La Estonia nórdica es ampliamente mostrada mediante la granja de Pulga, la granja de Kutsari-Härjapea, una vivienda de pescadores de Aarte, algunas barracas de pescadores donde guardaban redes y otros utensilios, un molino de agua, una escuela, una taberna, el cuartel de bomberos de Ormetsa y una típica tienda de la aldea de Lau, donde se podía encontrar de todo desde alimentación hasta vestimentas.

    La arquitectura de las islas también tiene lugar en el museo: diversas granjas y barracas de pescadores, viviendas destinadas a pescadores errantes que cambiaban de isla dependiendo de la temporada, molinos de caballete y de viento; así como una amplia plaza central de una típica aldea o una pradera con columpios, muy típicos en Estonia.

    Finalmente no podemos perdernos la Estonia meridional con multitud de granjas y un molino de viento de tres pisos.

    Para llegar al museo podemos hacerlo con autobuses de transporte público, el número 21 nos dejará en la misma puerta, si bien podemos coger el 22, o los trolebuses 6 o 7.

    La entrada al museo tiene un coste de 3€, aunque ofrecen descuentos que la dejan en un escaso euro y medio. Si nos encontramos en Tallin vale la pena pasar una mañana paseando por estos parajes.

    Fotografías tomadas de The Crazy Travel.

    Escrito por Pablo Mandado el 7 noviembre, 2011 | ningún comentario
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