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    Marrakech, la ciudad roja


    La larga historia de Marruecos se comprende mejor visitando sus cuatro capitales imperiales, aunque si no disponemos más que de un fin de semana o pocos días lo mejor es elegir Marrakech, la ciudad roja al pie de la cordillera del Atlas, un destino exótico, hospitalario, magnético y, además de todo esto, a pocas horas de vuelo de España.

    En la vieja y misteriosa ciudad de Marrakech viajaremos al encuentro del Marruecos más amable y abierto. Aquí se encuentra el mercado tradicional más grande del país y la famosa plaza Djemaa el Fna, una de las plazas más concurridas de África y del mundo, siempre llena de vida y animación callejera: acróbatas, vendedores de agua, bailarines y músicos. También es el centro de la vida nocturna de la ciudad. Es también el corazón turístico de la ciudad y la mayoría de los hoteles y restaurantes de Marrakech se arremolinan en torno a ella, desde los más modestos hasta los más caros y lujosos.

    Pero si queremos escapar de las rutas turísticas y sumergirnos en la pureza del Marruecos auténtico bastará con alejarnos de esta plaza por los callejones del zoco y perdernos en su caótico encanto. Cada una de las calles lleva el nombre de un gremio y es posible encontrar cualquier cosa: vestidos, especias, pieles, babuchas, alfombras, cojines de lana, tallas de madera…

    Las sensaciones aumentan de intensidad cuanto más nos alejamos el centro. Paseando frente a las fachadas color tierra de las casas comprendemos por qué llaman a este lugar Medina Al-Ham’rá (la ciudad roja). Llegando a las murallas, nos impresionarán sus poderosos bastiones, todavía más rojos, que marcan el límite entre la Medina y la ville nouvelle, la parte nueva de la ciudad que los franceses levantaron durante sus años de dominio colonial.

    De vuelta al centro merece la pena pasar por la Mezquita y Madrasa Ben Youssef, que domina la plaza que lleva el mismo nombre, en el mismo centro del barrio de los suks, y la Mezquita Kutubia, rodeada por bellos jardines llenos de rosales. Este sería un buen sitio para buscar algún sitio donde comer. En Djema el Fnaa nos ofrecerán pizzas y cocina internacional, pero en este lugar hay que elegir algún pequeño restaurante local y dejarnos seducir por los fantásticos sabores y aromas de la gastronomía de Marrakech, que pasa por ser una de las más reputadas del país. Cous-cous saykout, harira, tajine, kefta y méchoui son citas obligadas para nuestro paladar y una parte vital de la experiencia de viajar a la ciudad roja marroquí.

    Foto vía: amazighen.wordpress.com

    Escrito por Daniel Terrasa el 22 septiembre, 2011 | ningún comentario
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