Viajes

Los Niños de Lidice

Lidice es un pequeño pueblo al oeste de Praga. No es un gran centro turístico pero sí una parada obligada para los viajeros en busca de las huellas más crueles de la barbarie nazi en Europa, pues aquí se escribió uno de sus episodios más terribles.

El 2 de julio de 1942, la mayoría de los niños de la localidad cayeron en manos de la Gestapo. En total, 82 niños fueron transportados al campo de exterminio de Chelmno donde fueron gaseados hasta la muerte como represalia al pueblo checo por el asesinato de Reinhard Heydrich, el gobernador del protectorado nazi de Bohemia y Moravia, a manos de un comando de partisanos checos y eslovacos ayudados por los servicios de inteligencia británicos.

Esa es la historia. Una venganza despiadada de la que el asesinato de los niños fue solo una parte, pues fueron ejecutados cientos de personas en todo el país bajo la sospecha de haber colaborado de alguna forma en el magnicidio.

El viajero que en la actualidad pone sus pies en Lidice se encuentra con un estremecedor monumento en recuerdo a estas víctimas inocentes de la locura nazi. 82 estatuas de bronce, 40 niños y 42 niñas, se alzan de pie a la entrada del pueblo como recordatorio eterno de la masacre. Contemplarlas de cerca, aun sabiendo que solo se trata de estatuas sin vida, hiela la sangre.

Lidice

A excepción del monumento, en Lidice no queda ni rastro de esos trágicos tiempos. El pueblo fue literalmente arrasado por las fuerzas de ocupación. No quedó ni una casa en pie y sus habitantes fueron a parar a diversos campos de prisioneros de los que la mayoría no salieron con vida. Las casas y edificios rodeados de agradables jardines que hoy vemos se levantaron después sobre las ruinas de toda aquella devastación física y moral.

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Escrito por Daniel Terrasa el 20 febrero, 2015 | ningún comentario
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