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    Los girasoles de la Toscana

    Toscana

    Aunque siempre es un buen momento para viajar a la Toscana si lo que queremos vivir uno muy especial, hay que esperar a que llegue el mes de julio y sus campos se iluminen con los colores dorados de los girasoles. Cada carretera se convierte entonces en una aventura y cada curva hay una postal frente a la que detenerse para sacar una buena foto o para disfrutar de la magia del pasiaje.

    Si todavía queremos ser más concreto, dirígete a la región del valle de Orcia, al sur de la ciudad de Siena, donde el festival de colores alcanza dimensiones casi sobrenaturales. Por un momento, el resto de delicias que componen el paisaje tradicional de esta parte de Italia desaparecen ante nuestros ojos: viñedos y cipreses, sueves colinas, olivos y viejos caserones quedan eclipsados por la grandeza de los girasoles.

    Recirrer el Val d’Orcia en verano es navegar en un mar amarillo, pocre y dorado de girasoles saltando de pueblo en pueblo, saboreando el queso pecorino y paladeando el Brunello, el vino característico de la zona. ¿Se puede concebir una experiencia más sublime que ésta?

    He aquí algunos argumentos más para animarte a viajar a la Toscana, si es que realmente es necesario convencer a nadie para un viaje al paraíso:

    Fotos vía: traveler.es

    Escrito por Daniel Terrasa el 19 marzo, 2014 | 1 comentario
    Etiquetas: , , , , , Viajes

    Las torres de San Gimignano | 24 de abril de 2014 | 7:34 pm

    […] de las postales más famosas de la Toscana, con permiso de las botellas de Chianti, los campos de girasoles o los tesoros artísticos de Florencia. Son las torres de San Gimignano, un pequeño pueblo que […]

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