Viajes

Los espectaculares géiseres de El Tatio en Chile

En el norte de Chile, en plena cordillera de los Andes, se encuentra un vasto campo volcánico lleno de fumarolas y laguna stermales. Allí se sitúa el espectacular paisaje de El Tatio, salpicado de sorprendentes géiseres que lanzan chorros de agua hirviendo a varios metros de altura. Se trata de uno de esos lugares donde la naturaleza se muestra especialmente abrumadora, aunque no agresiva.

Situado a unos 90 kilómetros de distancia de la localidad de San Pedro, punto de partida de todas las excursiones que conducen hasta aquí, en El Tatio se han contabilizado más de 80 géiseres activos y un centenar de fumarolas. Esto hace de él el campo de géiseres más grande en el hemisferio sur y el tercero más grande en el mundo, solo superado por los campos del Parque Nacional de Yellowstone en Estados Unidos y el llamado Valle de los Géiseres en Rusia. En lo que sí gana El Tatio es en el honor de poseer los géiseres a mayor altitud de todo el planeta: 4.200 metros sobre el nivel del mar.

Eso sí, se trata de géiseres modestos y discretos. Su chorro apenas supera un metro de altura, lo cual resulta casi ridículo comparado con los formidables géiseres islandeses como el prodigioso géiser de Strokkur. En la isla ártica algunos de los ellos disparan agua y vapor a 60 y 70 metros .

El mejor momento para ver los géiseres de El Tatio en acción es por la mañana temprano, cuando aparecen ante nuestros ojos como ondulantes penachos de vapor. Las grandes nubes de vapor van menguando medida que suben las temperaturas diurnas. Por eso los turistas que visitan este campo de géiseres chilenos deben madrugar mucho para ver este lugar maravilloso en todo su esplendor. Suelen llegar antes del amanecer. Como premio a su esfuerzo podrán desayunar unos huevos pasados por agua en los manantiales calientes de la zona y relajarse con un saludable baño en alguna de las piscinas naturales.

Por desgracia, El Tatio ha sido una zona desprotegida y de acceso libre durante décadas, lo cual ha dado lugar a actos de vandalismo y conductas irresponsables de los visitantes que han dañado el paisaje y han causado la desaparición de numerosos géiseres (enterrados bajo el barro arrastrado por los neumáticos de los coches, cubiertos de sedimentos y desechos, etc). Lo que hoy queda es un verdadero tesoroque hay que proteger.

Fotos vía: Robin Fernandes

Escrito por Daniel Terrasa el 18 mayo, 2016 | ningún comentario
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