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    Las playas del Prestige hoy

    Estos días se está celebrando el juicio penal para dirimir las responsabilidades del hundimiento del Prestige frente a las costas gallegas y sus conocidas consecuencias, uno de los desastres ecológicos más importantes de la historia reciente de España. Han pasado 10 años y podemos decir que afortunadamente casi no queda nada de aquel vertido que tantos daños causó a los ecosistemas de la zona.

    El vertido de fuel dejó su huella negra en numerosas playas del Cantábrico, afectando con especial crudeza a las de la Costa da Morte gallega. Una de ellas, la de Muxia, se convirtió en el icono del desastre. Las dantescas imágenes que todos recordamos de sus orillas bañadas por una oscura y viscosa capa de chapapote se quedaron grabadas para siempre en nuestras retinas.

    Peces muertos flotando en las playas, voluntarios afanándose en rescatar de una muerte segura a las desorientadas aves marinas, marineros y sus familias luchando desesperadamente por salvar su único medio de vida… Como contrapartida, el brillo de la solidaridad de miles de voluntarios llegados desde todos los rincones de España para ayudar a atenuar la gravedad del desastre, manchando sus manos para librar las costas afectadas de su negra y tóxica carga.

    Hoy podemos decir que no queda ni rastro de chapapote y bañarse en las aguas de las playas afectadas entonces por el vertido es absolutamente seguro para la salud. Sin embargo, el ecosistema de la zona sufrió un duro golpe del que tardará todavía mucho tiempo en recuperarse.

    Por otro lado, para los pescadores de estos puertos y sus familias empezaba una pesadilla que todavía dura. No hay manchas negras, han desaparecido las tristemente famosas “galletas” de chapapote, pero el recuerdo sigue vivo y las heridas abiertas.

    Fotos vía: elpais.com

    Escrito por Daniel Terrasa el 16 octubre, 2012 | ningún comentario
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