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    Las paredes vivientes de Nizhny Novgorod, en Rusia

    Cuando se unen arte y urbanismo a menudo se obtienen asombrosos resultados estéticos que pueden llegar a transformar el ambiente de una ciudad. Incluso de una tan remota y fría como Nizhny Novgorod, 200 km. al este de Moscú. Todo gracias a las obras del artista callejero Nikita Nomerz, que se dedica a devolver a la vida a estructuras abandonadas, humanizándolas con ojos, bocas, sorisas y gestos. Son las paredes vivientes.

    El trabajo de Nikita Nomerz va desde las torres de agua pintadas para parecer que se están riendo hasta la rehabilitación de edificios en ruinas cuyas ventanas rotas se convierten en ojos de expresión vacía. Su obra, lejos de molestar a los vecinos y las autoridades, goza de reconocimiento y está considerada por muchos una manera de alegrar la imagen de algunas de las áreas más deprimidas. Y es que aunque el centro histórico es una de las grandes joyas urbanas que esconde la Rusia interior, las áreas periféricas son bastante feas con los bloques cuadrados y grises de edificios de la era soviética y las instalaciones industriales abandonadas.

    Por esto, la fama de Nomerz se extendió pronto por el resto del país y hoy empieza incluso a traspasar las fronteras de la Madre Rusia. El artista empezó a decorar los muros de su ciudad con el graffiti clásico de hip hop, pero pronto se interesó más por otros modos de expresión más elaborados y se lanzó a todo tipo de experimentos.

    Nizhny Novgorod es la quinta mayor ciudad de la Federación Rusa, después de Moscú, San Petersburgo, Novosibirsk y Ekaterimburgo, y la tercera de su parte europea. Es el centro económico y cultural de la región del Volga y hasta ahora era conocida internacionalmente por ser la ciudad natal del escritor Maximo Gorki. Ahora empezará también a ser recordada como la ciudad de las paredes vivientes de Nikita Nomer.

    Fotos via: nomerz.com

    Escrito por Daniel Terrasa el 15 marzo, 2012 | ningún comentario
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