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    Las Médulas, las montañas “rotas” de El Bierzo

    En la comarca de El Bierzo, en la provincia de León, se encuentra uno de los paisajes más curiosos de España, el de Las Médulas: un terreno  de pequeños montículos horadados como un queso de gruyère hace dos mil años, cuando los romanos se aplicaron con su habitual eficacia a la tarea de extraer de ellas hasta la última pepita de oro que se escondían en su interior.

    Para llegar hasta aquí hay que tomar la carretera CL-536 que nos lleva desde Ponferrada hasta el pueblo de Carucedo (unos 20 km.) y de allí desviarnos hacia Las Médulas. Si hace buen tiempo  es aconsejable hacer este último tramo a pie, recorriendo un agradable camino flanqueado por castaños. De este modo llegaremos a dos túneles excavados que nos conducen al interior del yacimiento: la Cuevona y la Cueva Encantada.

    Aquí, observando los restos de estos trabajos de ingenería milenarios, uno se da cuenta de que los romanos no se andaban por las ramas: como el oro estaba enterrado bajo aquellas montañas decidieron ir por la vía rápida y echarlas abajo. Este sistema se conoce como Ruina Montium, y consistía perforar la montaña e introducir vías de agua en su interior hasta que todo se derrumbaba, dejando a cielo abierto el codiciado metal.

    El oro que se extrajo de Las Médulas fue vital para el imperio hasta que allá por el siglo III d.C. fueron abandonadas: ya no quedaba nada y el lugar se convirtió en un desolado y desierto paraje de montañas rotas que dejaban a la vista la tierra roja como si se tratase de carne herida. En 1997 todo el conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no sin cierta polémica ya que en opinión de mucha gente no se puede conceder este honor a un lugar cuyo atractivo reside en la acción destructora del hombre contra la Naturaleza.

    Y sin embargo ahora este lugar es una de las principales atracciones turísticas de la región de El Bierzo. La típica excursión de un día por estas tierras se compone de una visita a la vieja mina romana y una parada para contemplar la belleza serena del lago de Carucedo.

    Si te gusta el senderismo es una buena idea caminar unos minutos desde aquí para ascender al mirador de Orellán. En el camino pasarás frente a las ruinas de una villa romana. Una vez arriba obntendrás la mejor vista panorámica de Las Médulas y de los bosques de encinas y castaños que rodean este lugar tan singular.

    Fotos vía: fundacionlasmedulas.org

    Escrito por Daniel Terrasa el 22 octubre, 2011 | ningún comentario
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