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    Estambul: el billete de 50 liras y otras típicas estafas a turistas

    Hay quien dice que ser timado en un viaje forma parte del encanto del destino que se visita. La mayoría de la gente preferimos otras experiencias menos molestas pero una cosa es incuestionable: allá donde haya turistas habrá gente dispuesta a aprovecharse de ellos mediante todo tipo de engaños: desde carteristas y taxistas demasiado listos a verdaderos genios del timo. En Estambul por ejemplo hay grandes especialistas y estos sus trucos más habituales:

    El billete de 50 liras

    Cuando viajamos a países que utilizan una moneda distinta a la nuestra hay que andar siempre con mil ojos. En Estambul hay que prestar atención a los billetes de 50 liras (como el de la foto), que al cambio son algo más de 20 €.

    El problema de estos billetes es que se parecen demasiado a los de 5 liras. Cuando vamos a pagar en alguna tienda o restaurante soltamos el de 50 y el estafador hábilmente y sin que nos demos cuenta lo cambia ante nuestras narices por uno de 5 y nos dice que le hemos equivocado, siempre con una sonrisa en la cara. Con ese método cientos de turistas son estafados cada día en la ciudad del Bósforo.

    Limpiabotas, falsos turistas y taxistas desorientados

    Aunque el del billete sea el truco más extendido la imaginación de los timadores en Estambul no tiene límites. Hay timos que no difieren mucho de los que tienen lugar en muchas otras ciudades, como el del taxista desorientado que nos pasea por la ciudad prolongando la carrera mucho más de lo debido.

    Uno genuino de esta ciudad es el del limpiabotas. En Estambul es posible ver todavía esta figura que desapareció de las ciudades occidentales hace ya bastante tiempo. En general trabajan bien y cobran muy barato, solo 1 €. Mientras sacan brillo a nuestros zapatos  no pararán de suplicar una propina porque tienen una familia que alimentar, hijos enfermos y otras desgracias, tratando de conmovernos. Si la propina es corta, no dudarán en insultarnos.

    Otro clásico es el del tipo que se hace pasar por un turista al que le han robado todo y que, tiramdo de la buena voluntad del viajero que se pone en su lugar ante tan incómoda situación, consigue sacar algo de dinero para “regresar a su hotel”; lo mismo pasa con el turco que nos aborda a la salida del hotel y se ofrece a hacernos de guía y llevarnos de compras. Este sujeto se aprovecha de la inocencia y la confianza de los recién llegados para vendernos cualquier baratija a precio de oro.

    Pero que esto no sirva para disuadir a nadie de viajar a uno de los destinos más fascinantes del mundo, donde la mayor parte de la gente es honrada y amable.  Solo son unos consejos para evitar malas experiencias y que no haya ningún borrón en tu visita a tan fabulosa ciudad.

    Fotos vía: abc.es

    Escrito por Daniel Terrasa el 26 julio, 2012 | 1 comentario
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    Ricardo Quintana | 14 de junio de 2015 | 12:48 am

    Estuve en Estambul…mi experiencia fue inolvidable…nos fue tan bien que queremos volver…es una ciudad mágica…encantadora.

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