Viajes

Las Casas de Frank Gehry en el puerto de Düsseldorf

Muchas de las grandes ciudades portuarias del mundo han tenido que reinventarse a sí mismas. Unas lo han hecho con más éxito que otras, como Düsseldorf, en Alemania, que después de siglos de esplendor comercial a orillas del Rin cayó en una época gris y oscura tras la II Guerra Mundial, hasta que el arquitecto estadounidense Frank Gehry cambió su aspecto y su suerte.

Nadie pasa por la bella ciudad renana, vecina y rival de Colonia, sin pasear por su paseo portuario, antes industrial y hoy salpicado de árboles y bellas construcciones. Allí se encuentran las Casas de Frank Gehry (Frank Gehrys Häuser), que se retuercen y danzan reflejando sus formas de vidrio y acero en las aguas del río.

Estos muros forrados de espejos y de color blanco mate termina simbolizan las aspiraciones modernistas del puerto de la ciudad, una imagen diametralmente opuesta a la de los viejos y plomizos astilleros de la vieja ciudad. Aspiraciones que pasan por recuperar su papel como centro artístico, financiero y comercial del Rin, hoy en manos de Colonia.

El paseo se completa ascendiendo a lo más alto del Rheinturm, la torre que domina el skyline de la ciudad y que cuenta con un más que recomendable restaurante panorámico, y tomando unas cervezas en las callejuelas de lo que los alemanes llaman “la barra de bar más larga del mundo”. Eso sí: hay que pedir cerveza alt, amarga y ambarina, el signo distintivo local, totalmente diferente de la suave y rubia kölsch que se bebe en Colonia.

Fotos vía: duesseldorf-tourismus.de

Escrito por Daniel Terrasa el 17 julio, 2012 | ningún comentario
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