Curiosidades, Viajes

La isla perdida de Ferdinandea

En Canalviajes hemos seguido la pista de varias islas fantasma. Pero el post de hoy es diferente: viajamos al descubrimiento de una isla cuya que realmente existió pero que un día acabó engullida por el mar. Se trata de Ferdinandea, un pedazo de tierra a medio camino entre Sicilia y Túnez.

Justo en el centro del Mediterráneo, en un punto que controla la navegación entre África y Europa, entre el mar oriental y el occidental. No es de extrañar que la lucha por controlar Ferdinandea se inició en cuanto la isla fue descubierta, en una fecha extrañamente tardía: julio de 1831.

Hay una razón que lo explica: la isla emergió del fondo del mar tras una serie de movimientos sísmicos y una frenética actividad volcánica tan propia de esta zona de la Italia meridional. Una gran columna de humo apareció de la nada en medio del mar. Dos semanas después, un bergantín inglés se acercó al lugar y los marineros vieron una masa oscura rodeada de vapor y agua burbujeante. ¿Se trataba de un monstruo marino? No, el olor a azufre no dejaba lugar a dudas: una nueva isla había nacido.

Durante las semanas siguientes la isla no dejó de crecer, alcanzando los 62 metros de altura y unos 2,5 km de diámetro, ni de lanzar lava ardiente al mar. Por fin un grupo de marineros británicos se atrevió a poner un pie en ella, constatando la existencia de dos pequeñas lagunas en su interior y tomando posesión de esa nueva tierra, bautizada como Graham Island.

Aquel desembarco disgustó al rey Fernando II de Sicilia, que consideraba que todo lo que había en aquellas aguas era su territorio, que reclamó para sí aquella isla a la que llamó, cómo no, Ferdinandea. Y para añadir más confusión al asunto, españoles y franceses se sumaron a la disputa. Las tensiones diplomáticas fueron creciendo, llegando a amenazar con el estallido de una guerra.

Una isla intermitente

Pero la sangre no llegó el río pues, con la misma facilidad con la que había emergido, Ferdinandea empezó a sumergirse de nuevo, hasta desaparecer completamente el 17 de diciembre de 1831,  justo 6 meses después de su aparición estelar.

No era la primera vez que la isla había aparecido por sorpresa en este punto. Al parecer, navegantes cartagineses ya lo registraron así durante la Primera Guerra Púnica, en el siglo III aC. Desde entonces la isla ha aparecido y desaparecido cuatro o cinco veces más. Ahora, casi doscientos años después de la última, los sismólogos avisan de que la isla está de regreso a la superficie. Esta vez, a fin de evitar conflictos, el gobierno italiano, que ya colocó una placa submarina sobre ella, tiene previsto plantar su bandera en Ferdinandea incluso antes de que emerja definitivamente.

Fotos vía: The Independent

Escrito por Daniel Terrasa el 15 febrero, 2017 | ningún comentario
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