Viajes

La belleza de los Puentes de Praga

Praga, a orillas del río Moldava, es una de las ciudades mejor conservadas de Europa que tuvo la suerte de sobrevivir a dos guerras mundiales sin sufrir la devastación de otras grandes ciudades del viejo continente. El mejor ejemplo está en sus viejos y bonitos puentes, que conforman uno de los grandes atractivos de la capital checa.

De modo que habría que pensar en ampliar el título de la “ciudad de las cien torres” al de “ciudad de los cien puentes”. De hecho, hay censados cerca de trescientos, de los cuales 18 se extienden sobre el cauce del Moldava. Estos son los más famosos:

El más famoso, un auténtico icono de la ciudad, es el Puente de Carlos (Karluv Most), cuya construcción se inició en 1357 bajo los auspicios del rey Carlos IV. Hasta 1841, era el único puente que unía las dos orillas del Moldava.

La popularidad de este puente, siempre lleno de turistas y artistas callejeros, suele eclipsar la belleza de otros como el Puente de las Legiones, una estructura de granito que conecta el Teatro Nacional con el barrio de Újezd. Desde el puente también se puede llegar a la isla de Střelecký.

Otros que vale la pena visitar es el Puente Mánes, que lleva el nombre del pintor checo Josef Mánes, o el Puente de Vysehrad, al que los praguenses llaman “puente de la inteligencia”, y sobre todo el Puente de Palacký, el tercero más antiguo de la ciudad.

El más moderno de todos es el Puente de Troja, construido en 2014. No es el más bonito pero sí muy importante para el tráfico de la capital checa. Por él pasan tranvías y coches, y cuenta además con un carril bici y una pasarela para peatones.

Fotos vía: seznam.cz

Escrito por Daniel Terrasa el 6 abril, 2016 | ningún comentario
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