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    James Holman: El Viajero Ciego

    Para viajar de verdad también hay que abrir bien los ojos. Y el que mejor puede ofrecernos una lección de esta gran verdad es el que fue uno de los mayores viajeros de la historia. Un viajero que, a la sazón, era completamente ciego.

    En 1810, Holman, con 25 años, contrajo escorbuto siendo teniente de navío, lo cual le dejó ciego. Tal y como lo hicieron Marco Polo o Mungo Park, Holman se lanzó a la aventura con la intención de explorar el mundo aunque fuera con sus otros 4 sentidos. En su primer viaje, recorrió media Europa y, entre otras cosas, se paseó por el cráter del Vesubio o escalo la cúpula de San Pedro en Roma.

    En lo que hoy es Guinea Ecuatorial, el gobierno británico bautizó un río con su nombre, en honor a su cruzada contra la trata de esclavos en la región. El naturista Charles Darwin citó los escritos de Holman como una fuente de la flora del Océano Índico, y también admitió que sus descripciones eran maravillosas, pues veía con los pies y no con los ojos; miraba de otra forma. En El viaje del Beagle lo cuenta así:

     Los siete libros que dedicó a contar sus viajes prestan poca atención a su ceguera y prácticamente cuenta las cosas como si las viese y sólo se lamenta una vez: “A menudo, en lo alto de las cumbres y al atravesar los bosques impenetrables, se me llenaban los ojos de lágrimas. Lo que me emocionaba no era pensar que no podía ver aquello, sino comprender que nunca llegaría a describirlo con exactitud […] todos los sentimientos que me invadían ante tanta grandiosidad y belleza.

    Escrito por Sergio Parra el 6 noviembre, 2011 | 3 comentarios
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    Paul Ramos (@Paul_Ramos_) | 24 de noviembre de 2011 | 8:58 pm

    James Holman: El Viajero Ciego http://t.co/f1bNV8eR vía @canalviajes

    [...] de los mayores viajeros y escritores de libros de viajes de la historia, que también era ciego: James Holman (incluso el naturista Charles Darwin citó los escritos de Holman como una fuente de la flora del [...]

    Fernando | 17 de septiembre de 2015 | 8:23 pm

    My comment is slhgtily off-topic, but certainly on-topic in the greater sense.For me it is very simple balanced, healthy societies need strong public education, that is equally available to all. No if-s, and-s, or but-s. Equally. Available. To. All.Every parent whose student does not attend a public school is subtly taking from the collective, and the collective suffers for it. Less operating revenue, less prestige, less confidence in the public venue. Extrapolate that vector, and eventually, we achieve a polarized, segregated, education/class delineated society. And this becomes a negative feedback loop, that further drives the have-nots down. I think anyone choosing to forgo public education needs to consider this very carefully. It is a road to hard class differentiation. And societies based on class differentiation do not thrive. The bill will come due, someday. It would be far better to put the energy into making the public venue right today, rather than taking the I’ll get mine right now approach, and having to deal with the societal fallout years from now. Nobody would claim that the public education system isn’t without myriad faults that need to be rectified. But creating whole new education systems, rather than fixing the lesser faults in the existing one, which is fully egalitarian to begin with, seems like misplaced effort. Especially when that effort will literally take from some other kid’s educational experience: Robbing Peter to pay Paul. Who’s going to look out for Peter? Maybe Peter’s parents aren’t as involved and concerned in the greater picture of the schooling world is that Peter’s fault? As a society, we need to make sure that every Peter has the equal opportunity of a Paul. People creative, motivated, and smart enough to set up a whole new schools should be creative, motivated, and smart enough to put energy into the existing ones, which already have infrastructure in place. And very importantly, have fully open doors, for one and for all.I hate to sound harsh, but I believe the fate of public education is a canary in the coal mine scenario for our country. If it goes down, I fully believe that we all go down.

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