Viajes

Garoé, el árbol prodigioso de El Hierro

La más occidental de las Islas Canarias, el primer faro que avistan los marineros que viajan a Europa desde América, es un territorio que invita a soñar. El Hierro es todavía una isla salvaje, de aspecto antediluviano, llena de paisajes e historias impresionantes a medio camino entre la realidad y la leyenda, como la de Garoé, el árbol prodigioso.

El Garoé era un árbol sagrado para los Bimbaches, los aborígenes que habitaban la isla antes de la llegada de los europeos. La característica que hacía de este árbol algo maravilloso es que proporcionaba una cantidad de agua diaria que, según las crónicas históricas, podía llegar a los 80 litros. Dado que en El Hierro no había ni un solo pozo o fuente natural de agua, estos árboles eran literalmente la vida de la isla.

El último Garoé

Cerca de la localidad de Isora hay un árbol que los turistas visitan pensando que se trata del maravilloso Garoé. por desgracia, se trata de un gancho para turistas pues el último ejemplar fue derribado por una tormenta en el año 1610.

El árbol que podemos visitar hoy es una especie emparentada con el “árbol santo”, a cuyos pies se ha instalado una alberca para recoger el agua. En el centro de visitantes nos explican cómo los científicos piensan que debía “producir” agua el Garoé. En realidad, funcionaría como un almacén de agua de la llamada “lluvia horizontal” que se da en la isla.

En el año 2010, con motivo del cuarto centenario de la caída del último Garoé, se abrió al público un sendero llamado La Ruta del Agua, que recorre la zona y culmina en el espectacular Mirador de La Peña, un rincón sobrecogedor y hermoso que nos recuerda que estamos pisando una tierra de leyenda.

Fotos vía: Turismo de Canarias

Escrito por Daniel Terrasa el 17 diciembre, 2014 | ningún comentario
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