• Curiosidades, Reportajes

    Firenze: ‘La Cité’

    ethicalsurfingHoy empezamos a desempolvar un baúl de los recuerdos especial. Muy delicadamente. Es frágil. Cogemos la llave, que nunca hemos perdido de vista, y levantamos suavemente la tapa con aroma a nostalgia… Allí está, acurrucada, intentando buscar su nuevo sitio: Firenze (Florencia). Una serie de secretos acerca de esta mágica ciudad italiana que merece la pena compartir, porque, si no, sería una injusticia. Tras cuatro años sin poder mirarla, volvemos la vista para recordarla como el primer día de nuestro Erasmus. Porque, si llega a doler, es de lo bonito que fue.

    La librería-cafetería La Cité. Todo comenzó con un tropiezo. Era la primera semana del Erasmus, mi primera vez en Italia (el mítico viaje al país de la pasta y la pizza que se realiza durante el instituto se había cancelado justo el año en que nos tocaba irnos a nuestra promoción). Buscábamos piso como locas, mi compañera de universidad y yo. Un pedazo de papel de no recuerdo cuál de las quinientas farolas que analizamos minuciosamente nos llevó al encantador barrio (borgo) de San Frediano, a la otra parte del fiume(“río”) Arno . Unas calles con muchas cicatrices, y bellas.
    ethicalsurfing1De repente, ¡zas!, nos encontramos con un rincón más especial aún, lo que parecía ser (y resultó ser) una librería-cafetería. Nuestros pies pedían tregua, igual que nuestras gargantas secas. Pero entramos a este lugar, y no a otro. Nos cautivó desde el principio, fue lo que, comúnmente, se denomina flechazo.

    Luego, no pudimos dejar de volver, al menos, una vez cada quince días (el piso con el que nos habíamos quedado al final estaba bastante lejos de La Cité). Descubrimos un espacio bohemio a más no poder, en el sentido más auténtico posible, donde se podía beber un buen vino rosso junto a la música en directo de un cantautor o grupo fantástico, o, sencillamente, charlar un rato. Y todo a la vez, también. La Cité es uno de los rincones más acogedores de Firenze. Se respira magia, paz, se retrocede incluso en el tiempo sin necesidad de moverse de la silla (cité, de hecho, se traduce como “barriada” caracterizada por edificios de los sesenta y setenta).

    No sería extraño encontrarse a Paolo Conte, o a personajes intelectuales dantescos con moustache, fumando con pipa, arrimándose a damas de la belle époque o con cancán (aún más atrás en el recorrido de nuestras agujas del reloj).

    Es de visita obligada. Id, y dejaos llevar. Allí, cada noche es mágica, y siempre surge algo interesante. No os iréis con los bolsillos vacíos de emociones y sensaciones. Es mi consejo. Ah, no os olvidéis de ver su programa de actividades.

    Imágenes: Ethical Surfing

    Escrito por Marta Rosella Gisbert el 12 julio, 2012 | ningún comentario
    Etiquetas: , , , , , , Curiosidades, Reportajes

    Déjanos tu comentario