Viajes

En Kirguistán nadie puede burlarse del Sujuk

Aunque no se trate de un destino de vacaciones muy popular, si por casualidad estás considerando viajar a Kirguistán, toma nota de este consejo: no te burles de la cocina local. Si lo haces, te arriesgas a que te suceda lo mismo que a Michael McFeat, un británico que se atrevió a describir el plato nacional como “pene de caballo” y que lo pagó realmente caro.

McFeat no es realmente un turists sino un empleado de la empresa canadiense Centerra Gold, propietaria de la mina de oro a cielo abierto cerca de la ciudad de Kumtor. En una entrada de Facebook ya eliminada, explicaba a sus amigos en tono jocoso cómo era la vida en un país en el que la gente hacía cola para conseguir “un regalo especial: el pene de caballo” (ver imagen de abajo). Ese regalo es el plato nacional de Kirguistán. La afrenta no quedaría impune.

El plato tradicional en cuestión no es otro que el Sujuk, una delicia impronnciable donde sí hay carne de caballo, aunque no de la parte de sus genitales. Se trata de un tipo de salchicha gruesa y larga presente en todas las celebraciones y ocasiones especiales.

La cosa podía quedar en una simple broma, más o menos afortunada, si no fuera porque tanto en Kirguistán como en la vecina Kazajstán, las tradiciones nómadas relacionados los caballos, que experimentaron un gran renacimiento después de la caída de la URSS, son casi una cuestión de estado.

La primera reacción fue en el lugar de trabajo de McFeat, donde los empleados de la mina protestaron declarándose en huelga. Luego enviaron una carta firmada al Ministerio del Interior del país solicitando la expulsión del británico, que ha sido acusado de incitar al odio racial, delito que se castiga con penas de tres a cinco años de prisión. Michael McFeat fue arrestado el pasado domingo 3 de enero. Poco antes de su detención, había publicado en Facebook un mensaje pidiendo disculpas a todos los ciudadanos de Kirguistán, explicando que él no tenía la intención de ofender a nadie.

Esperemos que la cosa se resuelva de manera civilizada. En todo caso, las enseñanzas que podemos extraer de esta historia es que siempre hay que ser respetuosos con los símbolos y las tradiciones de los lugares que visitamos, por educación en primer lugar, pero también para evitar problemas como los de McFeat, a quien desde luego el sujuk se le ha atragantado.

Fotos vía: Le Monde

Escrito por Daniel Terrasa el 10 enero, 2016 | ningún comentario
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