Curiosidades, Reportajes

El Parque de las esculturas

El Parque de Vigeland, también conocido como el Parque de las esculturas, es uno de los principales atractivos turísticos que podemos encontrar en Oslo. Siendo además su acceso completamente gratuito, algo destacable en una de las capitales más caras del mundo.

Se encuentra situado dentro de otro parque, de mayores dimensiones, llamado Frognerparken. Fue diseñado por Gustav Vigeland, un prestigioso escultor noruego al que le fue encomendado el trabajo por el ayuntamiento de la capital noruega a comienzos del siglo XX.

El parque está compuesto por ciento noventa y dos esculturas de granito y de bronce que se extienden a lo largo de casi 32 hectáreas de avenidas, árboles y césped.

El trabajo de Gustav Vigeland se desarrolla en cinco áreas. Comienza en la cancela de la entrada que nos dirige hasta el puente, donde encontraremos cincuenta y siete estatuas representando diversas emociones y vivencias humanas, así como expresiones de la vida cotidiana.

Al finalizar el mismo llegamos hasta una espectacular fuente y a una de las esculturas más admiradas del parque: el Monolitten (el monolito). Se trata de una gigantesca columna tallada a partir de un único bloque de granito, con una altura de diecisiete metros y donde se representan ciento veintiuna figuras humanas desnudas y entrelazadas entre sí.

Las interpretaciones al mismo son diversas; desde la vida después de la muerta o la lucha por la supervivencia, hasta el anhelo hacia un ser superior o a una mayor trascendencia de la vida mundana.

Concluyendo el recorrido nos toparemos con el Livshjulet, reconocido como la rueda de la vida, que sintetiza el sentir general del parque, mostrándonos el camino que recorre todo ser humano desde su nacimiento hasta su muerte; representando el nacimiento, la infancia, la adolescencia, el amor, la familia, la vejez y el final al que estamos abocados.

Tras visitar el parque podemos caminar durante cinco minutos desde la puerta sur del parque para llegar al Museo de Vigeland, que fue construido originalmente como taller y vivienda del artista y donde encontraremos los moldes de escayola utilizados durante su trabajo. La exposición es de pago pero podemos acceder gratuitamente si tenemos la tarjeta Oslo Pass.

Fotografías tomadas de The Crazy Travel.

Escrito por Pablo Mandado el 7 noviembre, 2011 | ningún comentario
Etiquetas: , , , , , , , Curiosidades, Reportajes

Déjanos tu comentario