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    El Oráculo de Delfos en Grecia

    Grecia está llena de vestigios históricos. Uno de los más fascinantes es el Oráculo de Delfos, por múltiples razones: su ubicación en un paraje de belleza única, su singular estructura arquitectónica y, sobre todo, la fascinante historia que esconde, a medio camino entre la realidad y la ficción. Un lugar donde hoy, 25 siglos después de su época de esplendor, se sigue respirando una atmósfera mágica.

    El oráculo de Delfos fue un gran recinto sagrado de la Antigua Grecia dedicado a Apolo. Era el hogar de la Pitia o Pitonisa, a la que acudían griegos de todas partes para preguntar a los dioses sobre todo tipo de cuestiones. Debió ser un lugar impresionante en su época, un templo de planta redonda ubicado a los pies del Monte Parnaso.

    Al llegar a Delfos, después de las innumerables curvas de la carretera de montaña que conduce hasta este lugar, lo primero que vemos es una gran estatua de bronce que nos señala que hemos llegado a nuestro destino, aunque lo sabremos por la cantidad de autocares estacionados en las inmediaciones.

    Desde allí hay que seguir a pie. El ascenso es un poco pesado, pero está cuajado de viejas columnas, estatuas y maravillosas vistas. Hay muchos otros restos aparte del templo, pero este es sin duda la estrella.

    El misterio del oráculo, desvelado

    Hace seis años un grupo de científicos italianos aseguró haber descubierto el secreto de las profecías del Oráculo de Delfos al descubrir la existencia de emanaciones de gas metano que se filtraban por el subsuelo del templo.

    La presencia del gas y de hidrocarburos explicaría el olor “dulce” del que hablan los documentos de la época. Sus efectos serían una intoxicación no peligrosa pero sí suficiente para aturdir los sentidos de la pitonisa y sus visitantes, que entrarían en una especie de trance y sufrirían todo tipo de delirios: las famosas visiones.

    Hoy la presencia del gas es residual, además el templo está en ruinas y no hay la falta de oxígeno que se producía en su época y que aumentaba sus efectos, por lo que ninguno de nosotros tendrá ninguna revelación divina cuando visitemos Delfos.

    Fotos vía: ocholeguas.com

    Escrito por Daniel Terrasa el 26 noviembre, 2012 | ningún comentario
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