Viajes

El desierto de White Sands en Nuevo México

Unos 30 kilómetros al suroeste de Alamogordo y la llamada “Cordillera de los Misiles” de Nuevo México, se extienedn los dominios del Desierto de White Sands, una inmensa zona cubierta de arena blanca y fina como la nieve. Sí, es un desierto vacío y desolado, pero a diferencia de otros desiertos americanos la arena aquí no se compone de cuarzo, sino de cristales de yeso. De ahí su color.

Hace miles de años hubo aquí un inmenso lago. Al evaporarse sus aguas solo quedó  el lecho al descubierto donde se depositaron muchos elementos que se hallaban disueltos en ellas. Estas arenas blancas cubren una superficie de más de 700 kilómetros cuadrados de dunas blancas, lo que nos da una idea del tamaño que tuvo este lago en su día. Alguna de estas dunas alcanzan alturas de hasta 15 metros, siempre cambiantes y móviles al capricho de los vientos.

Otra particularidad de este desierto blanco norteamericano es que los minúsculos cristales de yeso que forman sus dunas no absorben el calor del sol y permanecen sorprendentemente fríos al tacto. Se puede caminar sin problemas sobre la arena con los pies descalzos incluso en los meses más calurosos del verano. Otros más atrevidos se atreven a practicar aquí el sandboard sin peligro a sufrir quemaduras en la piel a causa de las caídas.

Pero a pesar de su aspecto sereno y virginal sigue siendo un desierto despiadado donde el sol castiga a los visitantes y las temperaturas son inhumanas: calor sofocante durante el día y frío intenso por la noche. Eso sí, un lugar bello y evocador que parece sacado de otro mundo.

Fotos vía: Picsora

Escrito por Daniel Terrasa el 21 mayo, 2015 | ningún comentario
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