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    El ajedrez viviente de Marostica

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    Todo buen aficionado al ajedrez debería visitar al menos una vez en su vida la localidad de Marostica, en el Véneto, al norte de Italia. Allí, cada 12 de septiembre (sólo los años impares) se celebra una espectacular partida de ajedrez viviente cuya antigüedad se remonta nada menos que al año 1454.

    La eterna batalla entre las piezas blancas y negras tiene lugar en la plaza principal de la ciudad. Pero las piezas son seres humanos, vecinos de la localidad, que se visten con trajes medievales y ejecutan con disciplina los movimientos que les son ordenados.

    La historia de esta magnífica escenificación se remonta a la época en la que Marostica estaba bajo dominio de la República de Venecia. Por aquel entonces, dos nobles venecianos, Rinaldo D’Angarano y Vieri da Vallonara, se enamoraron de la misma mujer: la hermosa Leonor, hija del señor de Marostica. Tal situación sólo podía resolverse con un duelo a muerte.

    El padre de la joven muchacha fue quien propuso dirimir la disputa con otro tipo de duelo, un duelo ajedrecístico, lo cual era muy práctico y civilizado, pues suponía no tener que derramar sangre. Leonor se casaría con quien se alzara con la victoria. Sobre quién fue el vencedor de la partida, en Marostica se cuentan versiones muy opuestas.

    Fuera quien fuera el vencedor aquel día, en la actualidad esta pequeña ciudad situada a una hora en coche desde Venecia se viste de gala cada dos años para recrear una partida que se prolonga durante todo el fin de semana. El escenario es un tablero de grandes escaques situado a los pies del castillo.

    A ambos lados se instalan gradas que se llenan de espectadores. Junto al tablero gigante, dos jugadores sentados frente a frente (que recrean a los dos caballeros) realizan sobre  un tablero normal los movimientos que serán reproducidos por las piezas vivientes. Un bellísimo espectáculo.

    Fotos vía: La Stampa

    Escrito por Daniel Terrasa el 10 diciembre, 2016 | ningún comentario
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