Reportajes, Viajes

Edimburgo

Pocas ciudades están tan envueltas en mitos y leyendas como Edimburgo, cuya estructura medieval de la Old Town sumerge de lleno al visitante poniéndole hasta los pelos de punta cuando éste decide conocer sus historias. Y es que la capital de Escocia, tan fría y húmeda como el resto de la región, es un entramado de calles pedregosas fácil de perderse en donde en cada rincón aún quedan restos de una antigua civilización que se cebaba con las mujeres y delincuentes. Para más muestra de ello sólo tendremos que echar un vistazo al suelo de Grassmarket, en donde aún están las marcas de la horca y donde la mayoría de los pubs que la rodean rinden homenaje a ilustres personajes que fueron asesinados en ella.


Pero, comencemos por el principio. Edimburgo se divide en dos partes claramente identificables: la Old Town, o su casco antiguo; y la New Town, que como su nombre indica es hacia donde ha ido creciendo la ciudad. Esta vez nos centraremos en la primera de ellas, ya que es la parte más turística y auténtica de Edimburgo, en cuyos subsuelos aún quedan restos de una ciudad subterránea. Eran tiempos difíciles, y también podríamos decir crueles, ya que muchas familias pobres, mendigos y prostitutas tuvieron que techarse de las fuertes lluvias en los bajos de la ciudad, creando así túneles y pequeños espacios donde convivir. Éstos llegaron a construir toda una ciudad bajo el asfalto que hoy en día aún puede ser visitada en tours organizados por varias compañías turísticas. Esta historia, que sí está basada en hechos reales, dice que cuando la peste azotó Edimburgo sus habitantes tapiaron las salidas de la ciudad subterránea para evitar contaminarse de los infectados.

La Old Town se extiende desde el castillo de Edimburgo hasta el Palacio Holyrrood, ambas partes unidas por su avenida principal, la Royal Mile, en donde se encuentran la mayoría de las tiendas de cashmere y de souvenirs típicos del país. El castillo, más conocido como Castle Rock, por estar construido encima de una piedra volcánica, es uno de los principales iconos de la ciudad. Éste tuvo distintos usos a lo largo de la historia, como casa real, fortaleza militar y hasta prisión. Hoy en día se puede visitar por unas 15 libras. Aunque si tienes oportunidad de ir a finales de agosto, entonces te recomiendo que acudas a verlo en su tradicional Tattoo, ya que acuden militares de todo el mundo y el castillo se llena de colores y fuegos artificiales.

Alrededor de la Royal Mile se encuentran otros emblemáticos edificios con mucha historia, como la Catedral de St. Giles, donde se empezó la reforma protestante escocesa de la mano de John Knox y que influyó en gran parte de la arquitectura de la ciudad. Asimismo, solía ser el lugar en el que se coronaba a la realeza. Su plaza también goza de gran importancia para sus habitantes, ya que aquí se encuentra el Corazón de Midlothian, unos adoquines de color nacarado con forma de corazón en donde los escoceses y turistas tienen la tradición de escupir cada vez que pasan cerca dél. Es el único lugar de la ciudad en donde está permitido, aunque deberás hacerlo dentro de sus límites y con los pies fuera de éstos. El origen tiene que ver con los prisioneros que eran llevados a la cárcel del subsuelo, antes de llegar siempre escupían ahí.

Si continuamos bajando, pronto nos encontraremos con el ayuntamiento y el Mercat Cross, una columna en donde se condenaba a los ladrones y delincuentes. La forma más habitual de humillarlos era clavándoles la oreja a la columna y dejando que los habitantes les abuchearan. Una vez levantado el castigo, el ladrón llevaría la marca en la oreja para siempre. No hay duda de que Edimburgo es una ciudad literaria, de donde proceden escritores como Walter Scott, cuyo homenaje se encuentra en Pricess Street Gardens; J.M Barrie, autor de Peter Pan; J.K Rowling, escritoria de Harry Potter y a quien le han dedicado el bar donde solía ir a escribir sus libros; o Louis Stevenson, autor de La isla del tesoro. Su homenaje se les rinde en la plaza de Los Poetas.

El cementerio de Greyfriars es otra de las paradas obligadas en la ciudad, ya que aquí podremos visitar la tumba de la mascota de la ciudad: Bobby, al que también se le ha dedicado uno de los bares que está en las inmediaciones del cementerio y quien tiene incluso una estatua delante como homenaje. Y del perro pasamos a la oveja, Dolly, que está disecada en el Museo de Edimburgo. Si se tiene tiempo, también podemos visitar otros museos como la Galería Nacional de Escocia. Aunque, sin duda, lo que no se puede dejar de hacer es callejear y perderse entre sus calles, todas muy similares entre ellas. No es una ciudad muy grande, por lo que su casco antiguo podrás recorrerlo perfectamente a pie. Eso sí, os aconsejo que llevéis calzado cómodo, ya que todo son calles pedregosas e inclinadas.

Escrito por Laura Fernandez el 15 octubre, 2011 | 1 comentario
Etiquetas: , , , , Reportajes, Viajes

Escocia: North Berwick | 6 de noviembre de 2011 | 3:06 pm

[...] Berwick es un pueblo costero a treinta minutos en tren desde Edimburgo, se trata de un lugar con mucho encanto, enormes playas de dorada arena y multitud de atracciones a [...]

Déjanos tu comentario