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    Cuenta atrás para la Medina de Fez

    Hay una regla que hay que respetar cuando se viaja a la ciudad de Fez en Marruecos: perderse en la Medina, en los callejones que serpentean alrededor de la mezquita de Qaraouiyine, la milenaria universidad del mundo árabe. Allí se afanan a diario los artesanos que llevan siglos trabajando y comercializando sus productos con métodos tradicionales. Pero ahora ha empezado la cuenta atrás para la Medina de Fez.

    Con doce siglos de historia, esta medina es el corazón de la llamada “Atenas de África”. Sin embargo su deterioro urbanístico es evidente. Un lugar pintoresco e ideal para que los viajeros y turistas se sumerjan en la atmósfera de otra época, aunque una verdadera pesadilla para los que habitan allí, con un tráfico infernal, mala iluminación y un saneamiento deplorable.

    Planes contra la contaminación

    Fez entró en la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1980. Tres décadas después es la propia Unesco la que apela a las autoridades del país a salvaguardar una de las ciudades más prestigiosas del mundo islámico y de la civilización humana.

    Precisamente las actividades tradicionales de los artesanos, cuyos comercios dan el verdadero sabor exótico y toque de color a la medina de esta capital imperial marroquí, son altamente contaminantes. Los curtidores y los caldereros que trabajan con el cobre y el estaño van a ser trasladados a un distrito periférico, lo cual supondrá la ruina para muchos de ellos, que viven casi exclusivamente del turismo, pero parece que es un mal necesario para la supervivencia de la ciudad.

    Marruecos ha emprendido un ambicioso programa para preservar la medina: se ha peatonalizado casi todas las calles que quedan dentro del perímetro de las murallas y ahora se afrontará la tarea de construir una planta de tratamiento de aguas residuales bajo el suelo de la ciudad antigua.

    Supervivencia versus tradición

    La gran pregunta es: ¿seguirá siendo Fez ese lugar que atrae y seduce sin excepción a todos los turistas occidentales sin sus angostos pasillos del zoco en los que se acumulan toneladas de objetos, tejidos, productos de todo tipo e inmundicia de todo tipo? 

    Tratando de sobrevivir a los nuevos tiempos, persisten aun en la medina tres curtidurías tradicionales ofreciendo un festival de colores irresistible para los amantes de la fotografía. En cambio, ya están fuera los alfareros y el humo negro generado por sus hornos de cocción. Ha comenzado una carrera contra el tiempo en la medina que cambiará para siempre el aspecto de la vieja Fez a los ojos del viajero.

    Fotos vía: tripadvisor.com

    Escrito por Daniel Terrasa el 8 noviembre, 2012 | ningún comentario
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