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    Burano y Torcello, dos joyas en la Laguna de Venecia

    Burano, Venice

    Quienes viajan a Venecia suelen dedicar un día a tomar el vaporetto y visitar la isla de Murano, donde se fabrica el famoso cristal. Menos conocidas son las islas de Burano y Torcello, también en la laguna veneciana, dos joyas que merece la pena conocer.

    Burano, una pequeña Venecia de colores

    buranoPrimera parada: Burano. Cuando el barco se acerca lo suficiente distinguimos su sorprendente torre inclinada (¿acaso creías que sólo existía la de Pisa?) y las coloridas fachadas de las casas: rojo, azul, amarillo… Cuando ponemos el pie en la isla descubrimos las encantadoras tiendas de encajes, una muestra de la delicada artesanía local tan arraigada que incluso cuenta con su propio museo.

    Burano es el reino de la serenidad; los barcos pasan silenciosamente por los canales, como fantasmas. Una imagen bien distinta a la de la ajetreada y con frecuencia ruidosa Venecia. Hacia el final del canal principal que atraviesa la isla se llega a un punto donde se puede ver la laguna de Venecia en todo su esplendor.

    Aquí no se fabrica cristal (estamos en Burano, con B, no en Murano) pero sí podemos comprar otros productos típicos como el bussolà buranello, el dulce tradicional de la isla.

    Torcello, la isla de los jardineros

    torcelloCinco minutos más de viaje desde Burano en dirección norte y completamos nuestra excursión por la laguna en la isla de Torcello, que muchos llaman “la isla de los jardineros” ya que casi todas las casas que se asoman a la ruta del canal cuentan con huertos, jardines y pequeños corrales donde se crían gallinas.

    Este es un lugar todavía más pacífico de Burano, lejos del ruido de la vida cotidiana. Los monumentos aparecen solitarios y ensimismados, envueltos en cierto halo de misterio como la iglesia románica de Santa Fosca o la impresionante Catedral de Santa Maria Assunta, bello ejemplo de arquitectura bizantina.

    No se puede abandonar Torcello sin cruzar el Puente del Diablo, de piedra y sin barandillas con un inquietante nombre cuyo origen se ignora completamente. Misteriosa, intrigante, discreta, excitante… La isla de Torcelllo nos invita a quedarnos allí para siempre.

    Fotos vía: lastampa.it

    Escrito por Daniel Terrasa el 6 julio, 2013 | ningún comentario
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