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    Binibeca Vell, el encanto de un genuino pueblo de pescadores menorquín

    En el sudeste de Menorca, cerca del Sant Lluís, se encuentra uno de los rincones más encantadores de las islas: Binibeca Vell, una coqueta aldea de pescadores donde todo está construido a escala reducida: pequeñas casitas blancas, una minúscula iglesia, callejones estrechos y un puerto donde las barcas se balancean perezosamente. Blanco y azul. La Menorca más seductora.

    Curiosamente, se  trata de un enclave turístico relativamente moderno, construido en la década de los 70 con la idea era reproducir con la mayor fidelidad posible el aspecto y el ambiente de los tradicionales puertos de pescadores menorquines.

    Hay gente que lo considera artificial y engañoso, pero la verdad es que se trata de una visita imprescindible para cualquiera que viaje a la isla porque aquí se puede ver cómo era antiguamente un auténtico pueblo de pescadores menorquín. Y además es precioso.

    Pasear por sus laberínticas calles descubriendo balcones de madera y pórticos encalados por este “pueblo de juguete” puede ser una experiencia muy entretenida. Sorprende comprobar que las minúsculas viviendas están habitadas por turistas que además tienen a su disposición un supermercado así como algunas tiendas de productos locales y restaurantes.

    Para llegar a Binibeca Vell desde Mahón hay que tomar la carretera hacia Sant Lluís y desde allí seguir las indicaciones. Basta seguir las indicaciones hacia Binibeca (o Binibéquer) por una estrecha carretera de unos 8 km. Al llegar a la rotonda hay que tomar la dirección correcta: Binibeca Vell, porque Binibeca Nou nos lleva a la urbanización moderna.

    La magia de un atardecer en Binibeca, recorriendo sus rincones y contemplando la puesta de sol después de un día en las playas cercanas de Binidalí, Punta Prima o Binisafúller, es una experiencia casi mística que de ninguna manera nos podemos perder en nuestro viaje a Menorca.

    Fotos vía: panageos.es, menorca.info

    Escrito por Daniel Terrasa el 31 julio, 2012 | 2 comentarios
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    Arnau Sans | 31 de julio de 2012 | 8:38 am

    En uno de los acantilados de Binibeca es dónde le propuse matrimonio a la que ahora es mi mujer! :)

    Daniel Terrasa | 31 de julio de 2012 | 8:52 am

    Es difícil encontrar un escenario más adecuado para un momento tan importante como ése.

    Saludos

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