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    Berwick-upon-Tweed, la nueva frontera escocesa

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    Berwick-upon-Tweed es un apacible pueblo al norte de Inglaterra (o al sur de Escocia, según la otra versión) que muchos consideran la “frontera” entre ambos países, con permiso del Muro de Adriano, del que ya hablamos aquí hace unos meses. Ahora, a propósito de la polémica cuestión del referendum independentista escocés, se ha convertido muy a su pesar en el centro de atención de unos y otros, una disputa que ha acabado con la tranquilidad de este lugar.

    A orillas del mar del Norte, Berwick fue en otras épocas una ciudad dividida. Literalmente. Un muro separaba las viviendas de ingleses y escoceses. No queda mucho de aquella estructura pero las banderas han vuelto y a las afueras del pueblo se ha instalado un gigantesco cartel azul con la cruz de San Andrés en el que se lee “Bienvenidos a Alba” (el nombre de Escocia en gaélico).

    Reconstruir una frontera olvidada

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    Curiosamente, la mayor parte de los habitantes de la localidad miran con indiferencia y cierta inquietud el desenlace de la historia respecto al tema del independentismo escocés.

    La mayoría entiende que si prosperase la secesión se daría marcha atrás en el reloj de la historia, reconstruyendo una frontera que llevaba siglos desaparecida. Es más, todo el mundo parece cómodo con su doble identidad bajo la bandera común de la Union Jack, tan inglesa como escocesa.

    Un poco más al norte, dentro de las “scottish borders”, sí se encuentran pueblos donde, a juzgar por el número de banderitas y demostraciones patrióticas, la apuesta por la secesión es firme. Cuestiones políticas e identitarias que amenazan con acabar con la convivencia ejemplar de ambos sentimientos nacionales en estas tierras, algo que jamás se ha logrado en otros lugares del Reino Unido como el Ulster.

    A pesar de la calma reinante de nuestros días, Berwick-upon-Tweed se vivieron terribles sucesos en el siglo XIII, durante las guerras entre ingleses y escoceses. La ciudad fue arrasada por las tropas del rey Eduardo I y durante días se exhibió en la plaza del pueblo el brazo amputado del rebelde escocés William Wallace (sí, el de Braveheart), como castigo ejemplar a los que se atrevían a plantear el tema de la independencia. Afortunadamente, esos tiempos bárbaros quedan lejos.

    Fotos vía: elmundo.es

    Escrito por Daniel Terrasa el 22 septiembre, 2013 | ningún comentario
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