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    Belém, un paseo por la edad de oro de Portugal

    Si el barrio de Alfama representa el alma de Lisboa, el de Belém exhibe la cara más gloriosa de la historia de la ciudad y de Portugal, la era dorada de los descubrimientos durante la cual los navegantes lusos exploraron medio mundo y construyeron un poderoso imperio colonial.  Belém conserva aun parte de aquella vieja gloria y merece la pena incluirlo en nuestra lista de visitas en Lisboa.

    Así que tomamos el tranvía nº 15 desde la bulliciosa Praça do Comércio que en unos minutos nos llevará hasta los viejos muelles junto al Tajo desde los que siglos atrás zarparon las carabelas en busca de nuevas rutas y tierras desconocidas. Aunque estos muelles hoy se han reconvertido en un bonito puerto deportivo todavía es posible encontrar huellas de aquella vieja época.

    Son los grandes iconos de esta zona de Lisboa: la Torre de Belém, antigua fortificación del puerto, y el Monumento a los Descubridores, una escultura de corte épico y 52 metros de altura en forma de embarcación en la que se pueden reconocer entre otros personajes al Infante Don Henrique, a Luís Vaz do Camoes, el autor de Os Lusíadas, a Fernando Magallanes o a Bartolomé Dias. Este monumento que mira al mar fue erigido durante la dictadura de Salazar para ensalzar el glorioso pasado del país.

    Museos y pastelitos.

    Dando la espalda al río nos topamos con uno de los edificios más impresionantes de la ciudad: el Monasterio de los Jerónimos, donde descansan los restos del gran explorador luso Vasco da Gama.

    Cerca de él se levantan el Centro Cultural Belém dedicado a la música, las artes escénicas y la fotografía, y el interesantísmo Museu da Marinha,  el lugar perfecto para sumergirse en la historia naval de Portugal desde sus tiempos de potencia marítima hasta hoy, a traves de maquetas de naves, mapas, dibujos e instrumentos utilizados para la navegación.

    Nuestra última parada, o tal vez la primera aunque lo mejor es pararse más de una vez, es la Confitería de Belém, donde desde hace más de 150 años se elaboran los famosos pastelitos de crema y canela. Una delicia que atrae a cientos de turistas cada día, los cuales se sientan en su gran salón decorado con azulejos a tomar una bica (el café expresso de Lisboa) acompañados de un bocado especial y único.

    Fotos via: destination360.com

     

    Escrito por Daniel Terrasa el 8 enero, 2012 | 1 comentario
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    Portugal: Time-Lapse in Motion | 13 de agosto de 2014 | 9:29 pm

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