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    Alborán, la isla que mira a dos continentes

    Alborán es un pequeño islote a medio camino entre España y Marruecos que tiene el honor de poseer un mar que lleva su nombre. Se trata de una plataforma plana de roca volcánica de apenas 600 metros de longitud, y sin embargo ha sido escenario de fascinantes capítulos de la historia, desde sangrientas batallas de piratas hasta oscuras tramas estratégicas durante la época de la Guerra Fría.

    Hoy la isla de Alborán, integrada administrativamente en la provincia de Almería, posee un faro, un cementerio, un amarradero y un helipuerto. Todas estas construcciones son muy recientes ya que durante siglos este lugar careció de interés hasta que un avispado pirata berberisco decidió instalar en ella su cuartel general desde donde atacar las costas del sur de la península ibérica. El pirata en cuestión era un tipo llamado Al Borany y sin saberlo acababa de bautizar a aquel trozo de tierra emergida entre dos continentes.

    Alborán fue un activo refugio de piratas hasta que los españoles decidieron poner fin a su impunidad. Una flota de corsarios musulmanas que regresaba con un valioso botín tras saquear Gibraltar se encontró con una escuadra de galeras del Rey que les estaba esperando. La batalla fue cruenta y las aguas de Alborán quedaron teñidas de rojo y se acabó para siempre la presencia de los piratas en ellas.

    Dada su situación cercana a las costas marroquíes, Alborán ha tenido siempre un valor estratégico intrínseco para el ejército español, ¡pero también para el soviético! Esta es la rocambolesca historia: en la década de los 60 se establecieron en ella unos peculiares pescadores de aspecto extraño. Los militares que regularmente visitaban Alborán se sorprendieron al comprobar que hablaban ruso. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos advirtieron a España de que aquello tenía toda la pinta de un intento de establecer una base soviética cerca del Estrecho. Podría ser cierto, ya que el mundo entero estaba inmerso en aquella época en plena Guerra fría. Por si acaso, los pescadores fueron obligados a marcharse.

    Hoy la isla de Alborán vive un apacible descanso solo turbado por la presencia esporádica de algún que otro buque de la Armada y algunos pescadores que se acercan a los límites de la reserva marina. Por desgracia, debido a su doble condición de reserva natural y enclave militar, no se puede visitar Alborán salvo con un permiso muy especial. Nos tendremos que conformar con mirar las fotos y leer las leyendas.

    Fotos via: masmar.net, teleprensa.es

    Escrito por Daniel Terrasa el 25 noviembre, 2011 | 1 comentario
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    rusos trogloditas | 4 de febrero de 2017 | 8:59 am

    Estos rusos de mierda se creían que se quedarían con una isla que no era suya.como con la península de Crimea etc hay que ser racista con los rusos

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