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    Alandia, el país del agua

    claroscuros escandinavos

    En las entrañas del Báltico, entre Suecia y Finlandia, encontramos un pequeño paraíso helado. Se trata de Åland (también llamado Islas Gland, Alandia), un archipiélago de origen volcánico que data, nada más y nada menos, del año 8000 a.C. Un pedazo de historia a la deriva, en tierra de nadie, que ha sido objeto de conquista de todos sus vecinos durante muchísimos años y que, aún a día de hoy, intenta asentar su verdadera personalidad.

    sur de Åland

    El encanto de Åland va más allá de su longevidad. Tiene un alto grado de autonomía. A pesar de que es una de las seis provincias que conforman la República de Finlandia, el único idioma oficial es el sueco. De hecho, prácticamente toda la población lo habla como lengua materna y, lo que es aún más importante, lo siente como propio. Y es que las islas fueron pobladas por los vikingos suecos. Se cree que pertenecieron al reino de Suecia; un país con el que nunca perdieron el contacto y que les tendió una mano al ofrecerles refugio durante la ocupación rusa.

    Su lema ya desprende contundencia: “Con paciencia, crecimos”. Son unas palabras impresas en el carácter de los habitantes del archipiélago quienes, con una aparente inseguridad que resulta ser cierta parsimonia y siempre un apreciado saber estar, tienen clara cuál es su verdadera lucha. Una idiosincrasia que no hace aguas independientemente de la dirección en que sople del viento.

    En Åland unas 300 islas son habitables, de las cuales 80 están habitadas. El país del agua se mantiene a flote, para fortuna de los curiosos viajeros.

    flora

    Escrito por Marta Rosella Gisbert el 11 enero, 2012 | ningún comentario
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